
En la Universidad de Catamarca se firmó un convenio entre el propietario de la Finca El Pichanal, el doctor Rogelio J. Allignani, y las autoridades de la Facultad de Salud, con la presencia del rector de la casa de altos estudios Oscar Arellano.
El objetivo es realizar un trabajo para «la caracterización de la leche de burra y la presencia del Código Alimentario Nacional».
El encuentro se desarrolló en la previa a lo que será el Tercer Congreso de Producción de Burros, que se realizará el 23 y 24 de octubre, en Santa María, Catamarca.
El acto protocolar se concretó en el rectorado de la Universidad y el objetivo es lograr que se puedan presentar avances del acuerdo durante el encuentro en la Finca y la Estancia El Pichanal.


La leche de burra presenta una notable similitud con la leche materna, además de su valiosa composición nutricional y su contenido en numerosos factores inmunitarios.
La leche de burra es objeto de investigación a nivel mundial, y los datos de la literatura científica sugieren diferencias significativas en cuanto al contenido de sus componentes individuales. Sin embargo, se han establecido algunas características básicas: bajo contenido de grasa y colesterol, proteínas totales y caseína, y alto contenido de lactosa, proteínas del suero, calcio, selenio y vitamina D3.
La leche de burra es rica en diversas proteínas protectoras (α-lactoalbúmina, lisozima, lactoferrina, lactoperoxidasa e inmunoglobulinas) y muestra una fuerte actividad antioxidante, antibacteriana, antiviral, antifúngica, hipoglucemiante, antiparasitaria y antitumoral.
La leche de burra puede considerarse un alimento funcional, dado que su perfil de ácidos grasos y su contenido de ácidos grasos esenciales son beneficiosos para la salud cardiovascular.
El contenido total de grasa en la leche de burra es bajo en comparación con la leche materna, por lo que es necesario enriquecerla con otras grasas para proporcionar suficientes calorías en la dieta infantil. La comercialización de leche y productos lácteos de burra aún se ve limitada por los bajos niveles de producción, la escasez de productos en el mercado y la falta de información sobre los mismos.
Considerando los datos de investigación disponibles en la literatura, se requieren ensayos clínicos en humanos para obtener evidencia más sólida de las propiedades terapéuticas de la leche de burra.